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La Casa de Martín Garatuza

La Casa de Martín Garatuza

Conoce La leyenda de La Casa de Martín Garatuza, es una Leyenda de Puebla en La Guía de Puebla

Leyenda de La Casa de Martín Garatuza

Martín en la ciudad de México

La leyenda de La Casa de Martín Garatuza es una historia de un estafador cuya fama lo llevó a aparecer en el diccionario con el término “engaratuzar” como un sinónimo de engañar que se utiliza en México y Centroamérica.

El nombre completo de este personaje es el de Martín de Villavicencio Salazar, aunque tuvo muchos alías tales como: Martín Droga, Martín Lutero, Marcos Villavicencia Solís y por supuesto Martín Garatuza, se dice que estudio en la ciudad de México gramática, retórica, griego y latín.

Ya en la ciudad de México se hacía pasar por sacerdote y en el año de 1642 estafó a un padre para robarle un caballo porque dijo que se le había encomendado llevar a una mujer a Puebla, debido a la prolongada ausencia de Garatuza, el clérigo fue a ver a la mujer que supuestamente llevaría hasta la ciudad, sin embargo al visitarla se enteró que a ella también le había robado ropa y joyas a través de una carta falsa de su esposo y al regresar, él recordó que lo había dejado sólo en varias ocasiones en su casa y al revisar sus pertenencias se dio cuenta que no estaban sus títulos de subdiácono, diacono y prebítero.

Martín en Oaxaca

Después Martín Garatuza se fue a Oaxaca donde se hizo pasar por un enviado del gran Obispo de Puebla: Juan de Palafox y Mendoza, donde consiguió dinero pero tiempo después un comisario de la Inquisición logró aprehenderlo, no obstante, escapó y se fue a la ciudad de México para enfrentar los cargos ante la Inquisición.

No se conoce lo que se conversó en aquella audiencia, sin embargo, en lugar de torturarlo o matarlo, consiguió una licencia de 40 días para curarse en la ciudad de Puebla.

Martín en la ciudad de Puebla

En el trayecto a Puebla se dedicó a adular la capa de uno de los viajeros, que éste terminó regalándosela, también viajaba un jesuita y lo engañó diciéndole que lo habían detenido por su enemistad con el Obispo de Puebla, aprovechando que los jesuitas eran enemigos de de Juan de Palafox y Mendoza para crear simpatía con él. Por otra parte, se dice que al descender del transporte trató como lacayos a los guardias de la Inquisición, algo que nadie se atrevía a hacer y sólo porque no le gustó como bajaron su equipaje para aparentar la imagen de ser un gran personaje.

Pronto se esparció la noticia en Puebla de que Martín Gartuza era un noble caído en la desgracia pero que convenía llevarse bien con él y se le asignó una casa ubicada en la calle siempreviva, cuya ubicación corresponde actualmente a la calle 7 poniente #303 del centro histórico, de donde se conoce la Leyenda de La Casa de Martín Garatuza.

Ya instalado en Puebla, empleó un sinfín de artimañas para mantenerse en aquel lugar fingiendo estar enfermo y necesitar baños constantes hasta que una noche el comisario de la Inquisición llegó con una gran escolta para arrestarlo, no obstante, Garatuza apelando a los sentimientos pidió que le dieran permiso de llevar consigo algunas cosas como un crucifijo que supuestamente su madre le había dado en su lecho mortal; ante la conmoción, le permitieron subir las escalera para ir a su cuarto pero en realidad se fue a la azotea, brincó a la casa de junto, luego a otra y con ayuda de unas sábanas armó una escalera para descender lejos de sus perseguidores llevando consigo la mayor cantidad de dinero que pudo, un birrete de sacerdote y un traje, esta vez se fue a Guadalajara.

Martín en la ciudad de Guadalajara

En aquella ciudad logró convencer a unos franciscanos de darle refugio pero continuó estafando a cuanta persona podía hasta que fue capturado en 1647 por la Inquisición quienes lo llevaron amordazado y encadenado a la ciudad de México donde lo sentenciaron a 200 azotes, 5 años de trabajos forzados en las galeras del Rey y murió en prisión.

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Fuentes

Magaña, O.(2015) La Casa de Martín Garatuza. En Magaña, O. 13 Casas y Lugares malditos (pp. 53 – 56). Puebla, México Ediciones Puebla